Las mentiras del periódico salvadoreño
Las mentiras del periódico salvadoreño

San Pedro Sula, Cortés
Honduras, C.A
Julio 5, 2013

Infinidades de historias se han contado en las últimas cuatros décadas sobre el asunto bélico que sostuvieron la República de Honduras con su hermano país El Salvador.

Sin embargo, la mayor parte de los argumentos relatados caen en falacias debido a la ignorancia de ambas naciones.

Primeramente, debemos rendirle  respeto a todos los civiles y soldados caídos en el momento de la batalla.

La Era Militar

El General, empresario y político Oswaldo López Arellano tomó el Poder del Gobierno de Honduras al derrocar al líder liberalista, Ramón “Pájarito” Villeda Morales, datos registrados el 3 de octubre de 1963, el cuál, termino su primer mandato en la fecha del 7 de junio de 1971.

Por su parte, El General Fidel Sánchez Hernández se convirtió en el candidato presidencial del Partido Conciliación Nacional, seguidamente, participó en los comicios electorales del cinco de marzo de 1967 y, la cuál ganó con amplio marge, siendo el nuevo Presidente de El Salvador.

Asumió el poder el uno de julio de 1967.

En esa época, El Salvador y Honduras siempre se enfrentaron verbalmente por las variedades de preocupaciones que afectaban a ambos países. Los salvadoreños que residían en territorio hondureños gozaban de una vida social de primera clase, pero sus compatriotas sufrían una grave recesión económica en El Salvador, fue así que los problemas crecieron entre estas naciones hermanas.

Salvadoreños en Honduras

A principio de las décadas de los 40’s, 50’s y 60’s, miles de extranjeros Judíos decidieron radicar en la República de Honduras, ocasionando un mayor apogeo en los costos de mano de obra en las diferentes áreas, ejemplos: agricultura, comercio, construcción y ganadería.

Por otro lado, la mayor parte de los hondureños tenían una mentalidad demasiado primitiva de creerse superior a comparación de sus propios compatriotas, e igual forma, a otros extranjeros, no deseaban realizar ningún trabajo pesado, por ende, se les abrió las puertas a los hermanos salvadoreños y así tenesr una económia estable en Honduras.

El General y Presidente, Tiburcios Carías Andino decidió brindar miles de permisos de trabajos  a los ciudadanos salvadoreños, una década después, la minoría legalizaron sus documentos para formar parte de los ciudadanos hondureños.

Pero en la década de los 60’s, las estadísticas reflejaron un gran aumento de indocumentadas oriundas de El Salvador.

La mayor parte del pueblo catracho se conformaba con tener una calidad de vida neutra, no eran pobres ni  ricos, por su parte, los guanacos no demostraban absoluta pena en realizar los distintos trabajos de agricultura y ganadería, por ende, ahorraron sus sueldos por muchísimos años para obtener una mejor vida.

Algunos salvadoreños invirtieron sus ahorros en el comercio, pero sobre todo, en la compra de haciendas; incluyendo los ganados, otros se fueron a vivir a las grandes ciudades de ese tiempo, mientras tanto los ignorantes hondureños que creían ser superiores se sintieron humillados y exigieron al Gobierno de Honduras expulsar a los hermanos sureños de Centro América.

Pero el Presidente Oswaldo López Arellano tomó cartas en el asunto hasta el día martes 8 de enero de 1969. Según  artículos no oficiales, se redactaron varias leyes de prohibición para los extranjeros ilegales que residían en suelo hondureño.

Los indocumentados no podían realizar ninguna compra de índole habitacional, haciendas, negocios, terrenos etc, sin el permiso correspondiente a las leyes de la República de Honduras.

La minoría de los guanacos enojados por las nuevas leyes comenzaron a realizar protestas con actos vandálicos, según, por defender sus derechos legales, esto ocasionó la gota que derramó el vaso con agua, comenzando con las hostilidades de los militares hondureños.

Harold SalinasDeportaciones

Los líderes políticos y militares hondureños  decidieron en votación unánime deportar a todos los salvadoreños ilegales en territorio de la República de Honduras.

Sin embargo,el mayor números de ciudadanos guanacos deportandos del territorio hondureño se registróa principio del año 1967 y concluyó a finales de 1971.

Por su parte, el Gobierno de El Salvador, gobernado por Fidel Sánchez Hernández, inventaba historias absurdas a nivel internacional, tales cómo: asaltos, asesinatos, acosos sexuales, humillaciones, intimidaciones, maltratos físicos y varios campos de concentraciones para desaparecer a sus compatriotas en Honduras.

Todas esas denuncias fueron mentiras del mando superior gubernamental salvadoreño para ridiculizar y poner mal a Honduras ante OEA y ONU.

Todos los salvadores legales e ilegales recibieron excelente tratos de parte del pueblo catracho, incluso del Gobierno Militar. Nunca existieron campos de exterminio, tampoco asesinato y acosos sexuales, ni humillaciones e intimidaciones, al contrario, si era una persona de buen carácter, respetoso y trabajador podía formar parte de la sociedad hondureña, pero si no respetaba las leyes, inmediatamente se le deportaba rumbo a su país de origen, en este caso, El Salvador.

Honduras atacado a traición

En el mes de mayo de 1969 cuando se respiraba paz en suelo catracho, el Presidente de El Salvador, Fidel Sánchez junto a muchos Generales Militares se reunían en bases secretas para estudiar el plan bélico para invadir a su país hermano Honduras.

El 14 de julio de 1969, el ejército salvadoreño teniendo cómo objetivo la expansión territorial lanzó el primer ataque en aire y tierra contra Honduras. Mientras tanto el consejo de seguridad hondureño solicitó a la OEA la Convocatoria del Órgano de Consulta de acuerdo al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.

El Consejo Permanente de esta institución, presidido por el Embajador de Colombia, Carlos Holguín, ante la petición de urgencia del gobierno hondureño, nombra una comisión  especial compuesta por los cancilleres de Costa Rica, Guatemala y Nicaragua, para que conozcan del caso en cada país y solicitan a ambos países en conflicto que se abstengan de cometer actos que agraven la situación.

No obstante, esta resolución emitida en el seno de la OEA, El Salvador continuó con sus planes bélicos y el 14 de julio a las 18:04 hora de Honduras, sin declaratoria de guerra y deliberadamente, da inicio a la invasión del territorio hondureño por aire y por tierra.

En lo cuáles se cometieron infinidades de abusos con los civiles que vivían en los bolsones fronterizos entre ambas naciones centroamericanas.

Los soldados salvadoreños asesinaron a niños, jóvenes y adultos, abusaron sexualmente de las féminas que encontraban a su paso, háblese, niñas, adolescentes y mujeres hondureñas.

Se calcula más de 850 civiles hondureños muertos en los primeros dos días de guerra, no obstante, el Gobierno de la República de Honduras exigía diplomáticamente el cese al fuego.

Nombrar una Comisión Especial, denominada la “Comisión de los Siete”, constituida por los siete países miembros: Argentina, Costa Rica, República Dominicana, Estados Unidos, Ecuador, Guatemala y Nicaragua, quienes intervendrían en nombre del Órgano de Consulta, bajo lo dispuesto en el TIAR, para procurar el cese del conflicto.

Instar a los países en conflicto al cese de hostilidades y a cooperar con la Comisión de los Siete en su misión de buenos oficios para evitar el agravamiento de la situación.

c) Decretar de acuerdo al TIAR, el cese del fuego a partir de 2000 horas del 14 de julio de 1969.

Esta resolución no tuvo eco en el engranaje militar de El Salvador, el cual ya estaba desplegado con un plan de guerra bien establecido. Tal vez los salvadoreños perdieron la oportunidad de tener más territorio con salida al mar caribe, no obstante, quedaron ciegos por su gran obsesión de querer invadir y ocupar el territorio hondureño.

Por otro lado, las Fuerzas Armadas de Honduras se cansaron de tanto abuso militar y decidieron responder de la misma manera sin importar la opinión internacional de los países asociados de la OEA y ONU.

Honduras declara la guerra

El Presidente, Oswaldo López Arellano decide junto a varios pilotos de la Fuerza Aérea hondureña participar directamente en el asunto bélico contra El Salvador.

La FAH impusó su superioridad y capacidad en el ataque sorpresivo y destructivo en los claros objetivos de reservas y depósitos de combustible de Acajutla y Cutuco al amanecer del 16 de julio de 1969. Por su parte el ejército catracho en férrea acción defensivas con el Primer Batallón de Infantería sumamente reforzado destruyen a la I Brigada de Infantería salvadoreña, hechos registrados en el “Teatro de Operaciones Sur”.

Mientras tanto, en el “Teatro de Operaciones Sur Occidental” el Doceavo Batallón como Fuerza de Cobertura realiza acciones retardatrices.

En horas de la madrugada del día miércoles 16 de julio de ese mismo año, El Estado Mayor ordena la contraofensiva hondureña en contra de la ocupación de Ocotepeque y procede a la movilización de la Fuerza de Reserva, el Batallón “Guardia de Honor Presidencial” en un audaz puente aéreo Tegucigalpa-Santa Rosa de Copán, ante la crítica situación de ese Teatro de Operaciones. El Comando Aéreo del Norte provee la cobertura aérea de los transportes, los cuales en su mayoría eran aeronaves civiles.

Por su parte, En el eje El Poy-Ocotepeque, la Segunda Brigada de Infantería salvadoreña logra ocupar militarmente la ciudad de Ocotopeque y es nombrado un Gobernador Militar como fuerza de ocupación, el día 16 de julio. Ese mismo día, el Presidente de El Salvador, Fidel Sánchez decide evacuar masivamente a sus compatriotas por miedo de un ataque hondureño.

A su vez las fuerzas terrestres inician acciones y en el Teatro de Operaciones Sur, el valiente Comandante Policarpo Paz García ordena el contraataque: baterías de artillería, armas de infantería, morteros, fusiles sin retroceso, bazucas y el fusil M-1 de los soldados, inician los fuegos colectivos y con el apoyo de los Corsarios de la FAH la sorpresa estratégica se ha logrado y el enemigo se repliega a sus fronteras.

La OEA continúa con el tratado de paz pero sin obtener resultados positivos en la Unión Panamericana citada en la capital estadounidense.

Los soldados hondureños siguieron atacando sin piedad a las fuerzas agresoras. El pueblo catracho armado de machetes y garrotes imponían el orden interior y neutralizaban a la quinta columna salvadoreña, a la misma vez, establecieron varios centros de acopio de comida y recursos para provisionar a los soldados descendientes de Francisco Morazán que se encontraban en los frente de batallas.

La Masacre de San Rafael de las Mataras (Honduras)

La Segunda Brigada de Infanteria Salvadoreña dominaba la zona de Ocotepeque e inmediatamente trataron de invadir el departamento de Copán, sin embargo, nunca se imaginaron que las tropas hondureñas estaban a la espera de realizar una emboscada letal a sus enemigos.

El ejército hondureño atacó vía tierra con explosivos letales a los soldados salvadoreños, el fuego cruzado era letal para ambos lados, no obstante, dos aviones corsarios de la Fuerza Aérea de Honduras lanzó un ataque mortífero que eliminó más de la mitad de la II Brigada de Infantería de El Salvador.

Ese mismo jueves 17 de julio del año corriente en esa época, La FAH golpeó duramente al ejército invasor. El comandante Fernando Soto Henríquez destruye dos aviones Corsarios y un Mustang P-51, entre los pilotos muertos estaba el reconocido salvadoreño Reynaldo Cortés.

Esta acción, que contribuye al fracaso de la invasión militar del ejército salvadoreño, es comprobada por el Estado Mayor de aquel país cuando recibe aquellos sendos informes de las derrotas propinadas por el ejercito hondureño, mismas que detienen e impiden la realización del plan de guerra.

Más Masacres

El día viernes 18 de julio, el Subteniente Mario Amaya decide viajar con cuatros volquetas de uniformados hondureños hacia el sector del Llano Largo, ahí localiza al enemigo que era liderado por el General Medrano, en un abrir y cerrar de ojos comienza la destrucción de los salvadoreños, pero estos se repliegan y adoptaron una posición defensiva, sin embargo, dos cazas estilo Corsarios de la FAH lanza fuego rasante para eliminar a los enemigos, la mayor parte mueren, otros fueron capturados y la minoría huyeron.

El 18 de julio al iniciarse el crepúsculo matutino, aquel paraje en las estribaciones de la cordillera del Merendón, llamado San Rafael de las Mataras, presenta un cuadro tétrico de cadáveres, transporte destruido y los lamentos de los heridos, propiciado por el férreo combate de las tropas hondureñas contra los elementos de la Segunda Brigada de Infantería y elementos de la Guardia Nacional, quienes habían sufrido aquella derrota total en el Teatro de la Guerra Sur Occidental. Las labores del Pelotón de sanidad del Batallón “GPH” son continuas evacuando aquellos heridos de ambos bandos hacia el Cuerpo de Socorro de La Labor, que atiende el médico Ramón Custodio.

El comandate Paz García ordenó buscar los cuerpos inertes de los pilotos guanacos caídos en combates en el pueblo de Alianza; sus restos son encontrados y sepultado en el cementerio de Nacaome, con los honores de ordenanza.

Descubren las mentiras de El Salvador

Los líderes salvadoreños argumentaron que todas sus acciones fue en Legítima Defensa por el supuesto genocidio de los catrachos contra la minoría salvadoreñas. En el análisis de los representantes de la XIII Reunión del Órgano de Consulta, expresados en las deliberaciones en aquel conclave, se determinó que dichos argumentos no tenían asidero legal que justificara la  agresión militar.

Como resultado de estas medidas de presión, el 6 de agosto de 1969, las tropas salvadoreñas se retiran del territorio hondureño. Las Actas levantadas por los funcionarios de la OEA, en los lugares que habían ocupado los salvadoreños registran los innumerables actos de barbarie contra las personas, los bienes públicos y privados e inclusive Iglesias, de parte de los militares salvadoreños.

Los políticos de los Estados Unidos de América pretendían tener un comercio abierto y circulación de personas alegando la libertad de tránsito ; la Encargada de Negocios de EE UU, Srta. Wilkosky, cabildea con aquellos propósitos que trataban de favorecer los intereses de los Barones del Mercado Común Centroamericano salvadoreños; pero el gobierno hondureño se mantuvo firme y cerró las puertas de negociaciones.

Consecuencias

*Honduras cerró todas puertas de negociaciones con El Salvador, bloqueando toda vía de comunicación por una década, hasta el 30 de octubre de 1980; fecha en que los Cancilleres de El Salvador, Chávez Mena y el de Honduras, Elvier Sierra firman en solemne ceremonial el Tratado de Paz, en Lima, Perú.

*El ejército de El Salvador asesinó a sangre fría a más de 850 civiles hondureños desarmados, háblese, niños, adolescentes, adultos y ancianos, siendo la vergüenza más grande de la historia de ésta nación.

*Las Fuerzas Armadas y Aéreas de Honduras le dieron de baja a más de mil soldados salvadoreños, respetando la vida de los civiles.

*El Presidente de El Salvador, Fidel Sánchez, no estaba dispuesto a firmar el tratado de paz, perdiendo la oportunidad se conseguir una salida al océano del caribe. Honduras estaba dispuesto de entregar una pequeña porción de sus tierras para no llegar a la guerra, al final, los guanacos se fueron sin nada.

*Mas de 300 mil salvadoreños deportados del territorio hondureño.